Leeds destroza la ilusión del Manchester United en Old Trafford
La euforia en Old Trafford no provenía de los aficionados locales, sino de los seguidores del Leeds United que celebraban algo que parecía imposible. «United are back, United are back» retumbó en el Teatro de los Sueños, pero la burla era evidente: su equipo acababa de conseguir la primera victoria liguera en este estadio desde 1981, un triunfo por 2-1 que pone en evidencia que el Manchester United todavía tiene un largo camino por recorrer.
La derrota fue un golpe de realidad para quienes creían que los Red Devils estaban listos para pelear por el título. Bajo la dirección interina de Michael Carrick, el equipo había mostrado señales alentadoras con resultados convincentes ante Manchester City y Arsenal. Sin embargo, la visita de un Leeds en problemas de descenso, sin marcar goles en la Premier League desde febrero, demostró cuán frágil es el optimismo que rodea al club.
Noah Okafor se convirtió en el verdugo del Manchester United con un doblete en una primera mitad demoledora. El Leeds llegó a Old Trafford amenazado por el descenso, pero bajo la dirección de Daniel Farke desplegaron un fútbol agresivo que dejó perplejos a los locales. Los visitantes pudieron haber marcado cuatro goles en los primeros cuarenta y cinco minutos, tal fue su dominio sobre un United irreconocible.
La actuación de los Red Devils fue preocupante en todos los aspectos. Habían pasado veinticuatro días desde su último partido, el empate 2-2 contra Bournemouth el 20 de marzo, y durante largos períodos del encuentro parecía que no hubieran tocado un balón en meses. Los jugadores vestidos de rojo fueron superados físicamente en todo el campo, los pases fueron imprecisos y la intensidad brilló por su ausencia.
El contraste con las actuaciones anteriores bajo el mando de Carrick fue evidente. Aquellas exhibiciones contra City y Arsenal habían sido caracterizadas por un juego preciso y agudo, donde el equipo parecía redescubrir su identidad. Nada de eso se vio contra el Leeds, lo que sugiere que la consistencia sigue siendo el gran problema de este Manchester United.
Michael Carrick, quien había declarado antes del partido que sus jugadores eran conscientes de la importancia del derbi contra Leeds, vio cómo su equipo fallaba en el momento crucial. Incluso criticó duramente la expulsión de Lisandro Martínez, calificándola de «shocking», aunque el defensor argentino no pudo salvar a su equipo de una actuación colectiva decepcionante.
La realidad es clara: aunque el Manchester United probablemente consiga clasificarse para la Champions League la próxima temporada, la brecha con los equipos de élite sigue siendo considerable.